Posts Tagged ‘amamantar’
Mitos Sobre la lactancia materna
Saturday, October 30th, 2010
Mito 1: “Yo no puedo amamantar, porque no tengo suficiente leche”
Realidad: Es muy raro que una mujer no tenga la capacidad de producir leche o que produzca menos de la que el bebé necesita. Hay que tener en cuenta que es el bebé el que controla la cantidad de leche que produce la madre. Es decir, mientras mayor sea la succión por parte del bebé, mayor será la producción de leche. Está demostrado que la frecuencia de las tomas está en directa relación con la producción de leche materna, por lo tanto, si una madre tiene poca leche, la primera indicación médica va a ser aumentar la frecuencia de las tomas.
Mito 2: “La calidad de mi leche es mala, por eso mi bebé no está engordando”
Realidad: La leche producida por la madre es de óptima calidad para el bebé. Diversos estudios internacionales muestran que incluso las mujeres desnutridas son capaces de producir leche de suficiente calidad y cantidad para suplir las necesidades del bebé. En la gran mayoría de los casos, el escaso peso se debe al consumo insuficiente de leche materna o a un problema orgánico del niño.
Mito 3: “Si es el bebé está durmiendo, nunca debo despertarlo para amamantarlo”
Realidad: Aunque en la mayoría de los casos los bebés se expresan cuando tienen hambre, hay algunos recién nacidos que no se despiertan con la frecuencia requerida en el primer tiempo. La idea es que en un comienzo los bebés tomen al menos ocho veces cada 24 horas. Hay bebés que no despiertan porque son mejores para dormir, otros porque usan chupete o simplemente porque la madre está tomando algún medicamento. Si desde un comienzo el bebé pasa la noche de largo, eso no significa que no haya que despertarlo. Si el bebé no está engordando lo suficiente, es clave despertarlo de todas maneras para darle papa. En condiciones normales, también es aconsejable despertar al bebé para que no se salte tomas.
Mitos 4: “Amamantar al bebé cada 4 horas es mucho mejor que la libre demanda”
Realidad: Muchas madres creen que para evitar maleducar a sus bebés, deben crearles un horario ordenado para la lactancia desde el primer día. Sin embargo, no se dan cuenta que están perjudicando la lactancia, al interferir de manera artificial con la adecuada bajada de la leche y con cambios en la dinámica de alerta y de sueño del bebé. Diversos estudios han demostrado que las madres que eligen dar libre demanda tienen mayor cantidad de leche, comparadas con las que establecen un horario fijo para las tomas en el primer mes.
Mito 5: “No puedo dar leche, porque no tengo un buen pezón”
Realidad: La forma de los pezones en general no debiera ser un impedimento para la lactancia materna. Sin embargo, existen algunos casos, como los pezones umbilicados o extremadamente grandes que pueden causar ciertas dificultades para el bebé en un comienzo. Ante este tipo de situaciones se recomienda que la madre recurra a la ayuda de un especialista para solucionar este tema a la brevedad.
Mito 6: “Si mi bebé no sube de peso con mi leche, debo recurrir de inmediato a darle relleno”
Realidad: Cuando el bebé no está subiendo de peso como debiera, la frecuencia de las tomas debiera aumentar. Hay que tener en cuenta que puede haber períodos en que la madre tiene menos leche que en otros, pero lo importante es perseverar para superar lo que probablemente no es más que una crisis transitoria. Con una buena asesoría, es casi seguro que se pueda recuperar una buena lactancia. Si la madre recurre a darle relleno al bebé ante el primer problema, se corre el riesgo de terminar precozmente con la lactancia materna.
Mito 7: “Debo distanciar las veces que amamanto para que se me alcancen a llenar mis pechos”
Realidad: Esta afirmación no tiene ningún sentido, porque los pechos funcionan como depósitos de reserva. Mientras más vacío esté el pecho, más rápido va a trabajar el organismo para producir mayor cantidad de leche. En cambio, cuando el pecho está más lleno, el cuerpo tenderá a producir una menor cantidad. Por lo tanto, una madre que espera que se le llenen los pechos antes de amamantar a su bebé, está dando una señal a su cuerpo que la producción de leche es muy elevada, por lo que tenderá a disminuir su producción. Al contrario de lo que muchas mamás piensan, el hecho de amamantar frecuentemente no reduce la producción de leche. La cantidad de leche que ellas producen llega al óptimo cuando las madres tienen un sistema de libre demanda con sus bebés y permiten que éstos tomen tantas veces como lo necesiten.
Via: Mi Embarazo
Amamantar
Wednesday, March 17th, 2010
Luego de muchos años de prejuicios y rechazo, la lactancia natural ha comenzado ha practicarse entre las mujeres y jóvenes, urbanas y profesionales, quienes saben que dar pecho es la manera más sana y adecuada de alimentar a los hijos. En este cambio de actitud han intervenido, sin duda, las múltiples campañas educativas dedicadas a la salud de la población. Lamentablemente, todavía para algunas personas amamantar es una práctica anti¬cuada y pueblerina, que impide llevar el ritmo de vida propio de nuestros tiempos o que deteriora la tan preciada estética corporal.
Los beneficios de amamantar no son sólo de tipo médico y nutrícional, sino también de tipo afectivo y económico. La leche materna tiene el balance ideal de proteínas, vitaminas, minerales, grasas y carbohidratos que necesita el bebé. Dar pecho es naturalmente higiénico, pues la leche llega directa al consumidor. No requiere preparativos ni artefactos, simplificándole mucho el trabajo a la madre. Además, emocionalmente brinda un espacio per¬fecto para que el niño reciba el cariño necesario.
Amamantar no demanda entrenamientos, ni conocimientos particulares. La naturaleza se encar¬gó de dotar a la mujer con esta capacidad. Existen muchas madres que, aunque desean alimentar a su hijo de manera natural, no saben si podrán llevarlo a cabo. Piensan que les falta saber más sobre ello y no se atreven a consultarlo con los médicos y familiares. Las mujeres que fueron amamantadas suelen mostrarse más seguras y dispuestas a seguir el ejemplo de sus progenitoras. Sin embargo, esta no es una condición para poder lograrlo. El único requisito para dar el pecho es querer hacerlo y ser paciente.
A pesar de todas estas ventajas, muchas mujeres piensan que es una tarea difícil y sacrificada. Alegan que el ritmo de la lactancia natural es muy frecuente. Temen no contar con suficiente leche para satisfacer la demanda del hijo o creen, de manera equivocada, que dando biberón al recién nacido, éste requerirá menos tomas de alimento que si recibiera alimentación natural.
La Liga Internacional de la Leche (LLLI), a través del sitio en Internet www.lalecheleague.org, brinda toda la información que una mujer de hoy necesita para poder lograr con éxito esta experiencia. Aquí podemos reseñar algunos aspectos a tomar en cuenta:
• El seno funciona para el bebé como una continuación del cordón umbilical. Amamantar no es únicamente una cuestión de nutricion, es dar amor en un lenguaje que el bebe entienda.
• Después de dar a luz, es importante poner al neonato lo más pron¬to posible al pecho, de manera que su reflejo de succión haga en la madre bajar la leche.
• El tamaño de los senos no se relaciona para nada con la facilidad para amamantar. En todos los casos es recomendable ir preparando los pezones durante el embarazo, mediante la aplicación, a través de suaves masajes, de algún aceite natural o vitamina E.
• Usar un buen sostén, tanto de día como de noche, puede ayudar a conservar la forma de los senos y evitar que éstos pierdan firmeza.
Antes de amamantar, lava tus manos, pero no tu pezón, pues destruirás los lubricantes naturales y aparecerán grietas. Sostén al bebé cerca del pecho, con su estómago contra ti. Frota la mejilla del bebé con el pezón, así él se volteará. Deja que succione de 10 a 15 minutos en cada pecho, todas las veces que lo alimente


















