Segundo trimestre del embarazo

Este trimestre es el más pasadero y el menos peligroso para la madre y el bebe. Los riesgos de aborto disminuyen notablemente, mareos y vómitos desaparecen casi en la totalidad de las gestantes. Aunque si aumentan los llamados antojos.

Durante el cuarto mes aumento del peso de la madre, el cual hay que controlar pues no es aconsejable que supere los 300g por semana. Pueden aparecer trastornos digestivos a causa de una hormona llamada progesterona ésta se hace más perezosa y provoca con frecuencia estreñimiento que también es agudizado por las pastillas prenatales. Con una dieta balanceada y los consejos personalizados del médico se puede contrarrestar. Debido al ensanchamiento de la cintura, es recomendable vestirse con ropa desahogada y ligera, zapatos no muy altos y cómodos. Se pueden practicar deportes que no requieran de demasiado esfuerzo y mantener las relaciones sexuales. Si el embarazo trascurre normal sin trastornos peligrosos para el feto, no es necesario suspender las relaciones sexuales, siempre y cuando no resulte molesto para la madre. Si se recomienda evitarlas durante las 2 o 3 últimas semanas.

Durante el quinto mes ya son evidentes los movimientos fetales. El control del peso se hace imprescindible ya que la madre puede aumentar con más facilidad. La embarazada debe comer para dos y no por dos, hay que cuidar tanto la cantidad como la cualidad de los alimentos. Los necesidades en proteínas, minerales como hierro, calcio aumentan, también las grasas, vitaminas por lo que es imprescindible el comer sano y con variedad, abundante en frutas y verduras.

Durante el sexto mes es frecuente encontrar anemia en la embarazada. Los tipos de anemia que son más frecuentes. La anemia ferropénica es la más frecuente, debida a una deficiencia de hierro, es necesario un aumento de este mineral sobre todo a partir del quinto o sexto mes. La anemia megalobástica, es causada por la disminución del ácido fólico, pero sus consecuencias son más peligrosas para la madre y para el feto. Esta deficiencia se puede evitar con una dieta rica en verduras frescas y proteínas animales. Las glándulas mamarias continúan aumentando de tamaño.

Es importante para el bienestar del bebe que la madre se alimente correctamente e ingiera todo lo que le hace falta en su organismo aunque ha veces no le apetezca o no le guste. Exhortamos que los alimentos como la carne y el pescado sean cocinados a la plancha o hervidos. Reducir los alimentos con excesiva cantidad de grasa de origen animal. Beber abundante agua y leche entre medio y un litro al día, o su equivalente en yogur o queso fresco. Suficientes frutas y vegetales frescos, no abusar de la sal ni las grasas.
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