Hipotiroidea en embarazadas

Un problema de la tiroides durante el embarazo sin tratar o mal tratado puede ser peligroso para la madre y el bebé. Para la madre, entre los riesgos se encuentran la anemia, miopatía, preeclampsia, anormalidades de la placenta, niños de bajo peso al nacer, hemorragia en el post-parto y otras complicaciones relacionadas al embarazo. Para los bebés, existe el riesgo del nacimiento prematuro, disminución de la capacidad mental, problemas con la tiroides y en casos grabes hasta la muerte. Con un tratamiento apropiado, la mayoría de las mujeres con problemas de la tiroides pueden tener bebés sanos. Por lo que toda mujer embarazada debe someterse a los exámenes para detectar problemas de la tiroides.
La causa más frecuente de hipotiroidismo es el trastorno autoinmune conocido como tiroiditis de Hashimoto. El trastorno puede ocurrir durante el embarazo debido a la presentación inicial de la tiroiditis de Hashimoto, tratamientos inadecuados de una mujer con historia previa de hipotiroidismo o por sobretratamiento de una mujer hipertiroidea con drogas antitiroideas. Durante las semanas 10 a la 12 del embarazo, el bebé depende de la madre para la producción de hormona tiroidea. Al final del primer trimestre la tiroides del bebé comienza a producir hormona por sí sola. Sin embargo, sigue dependiendo del consumo diario del yodo de la madre, el cual es esencial para la producción de hormonas tiroideas del bene y la mama.
La hormona tiroidea es esencial para el desarrollo cerebral del feto. El hipotiroidismo severo no tratado en la madre puede conducir a un desarrollo alterado del cerebro en el bebé. Los niños nacidos con hipotiroidismo congénito pueden tener anormalidades cognitivas, neurológicas y del desarrollo. Estas anormalidades del desarrollo pueden prevenirse si la enfermedad se reconoce y se trata inmediatamente después del nacimiento. El efecto del hipotiroidismo materno en el desarrollo del cerebro del bebé no es tan claro.
Es deber del médico recomendar a la embarazada que se realice análisis que le permitan medir los niveles de TSH antes de quedar embarazada, o tan pronto como se confirme el embarazo. Las mujeres con alto riesgo de enfermedad tiroidea, tales como aquellas que han sido previamente tratadas por hipertiroidismo o con una historia familiar positiva de enfermedad tiroidea y aquellas mujeres con bocio. Sin duda deben tener un tratamiento adecuado una vez que se confirme el embarazo e hipotiroidismo, ya que los requisitos de hormona tiroidea tienden a aumentan durante el embarazo, lo cual generalmente requiere un aumento de la dosis de levotiroxina. Si la TSH es normal, típicamente no se requiere más control. Este asunto debe ser discutido con su médico, particularmente si usted está planeando un embarazo.
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