Factores que influyen en el parto
En el trabajo de parto intervienen varios factores, los cinco más importantes son el pasajero (el feto, las membranas y la placenta), canal del parto, las contracciones, la posición de la madre y su respuesta psicológica o emocional. Estos primeros cuatro forman la base para la comprensión del trabajo de parto, en tanto que el último intervienen factores culturales y educacionales, tiene enorme influencia sobre los otros cuatro que puede hacer que una misma experiencia sea percibida por la madre y su familia como un hecho natural de gran significado afectivo, sin ningún sufrimiento físico y psicológico o de lo contrario como un episodio negativo, doloroso, peligroso y atemorizante.
Cuando hablamos del pasajero, se incluyen todas las estructuras que ocupan la cavidad uterina durante el embarazo, bebé, placenta, membranas y líquido amniótico. En condiciones normales las membranas y el líquido tienen una función importante, sirven como un resorte por delante de la cabeza del bebé durante su descenso por el canal del parto, la presión descendente ejercida sobre el bebé por las contracciones se transmite a la porción de líquido y las membranas que están situadas delante de la cabeza. Las membranas pueden romperse espontáneamente antes de que comience el trabajo o durante el curso de trabajo de parto. Cuando ocurre la ruptura, el trabajo de parto se estimula y la protección contra la infección que proporciona la membrana desaparece. En ocasiones el médico es quien rompe la membrana para estimular las contracciones y provocar el encajamiento de la cabeza del bebé.
Hay dos factores que influyen sobre el curso del parto del bebé. Tamaño de la cabeza. Durante el embarazo y tiempo después del parto los huesos de la cabeza no están solidificados. Se unen entre sí mediante una membranosas llamada suturas y en los lugares donde hay huesos, quedan espacios también cubiertos por una membrana que se llaman fontanelas. Conforme la cabeza se introduce y desciende por el canal del parto, las suturas y fontanelas permiten que haya cierta superposición de los huesos del cráneo, con lo que se logra una adaptación de la cabeza al canal. Este fenómeno se denomina moldeamiento, en ocasiones es bastante notable, pero se recupera su forma normal en pocos días. Una vez que la cabeza ha salido, el resto del cuerpo y la placenta salen con facilidad porque los diámetros que son menores que los de la cabeza. En casos en que el feto es de gran tamaño, la salida de los hombros puede suponer un problema.
Posición del feto. En la gran mayoría de los partos el feto viene de cabeza (presentación cefálica o de vértice). El bebé adopta esta posición hacia el final del embarazo por el peso de su cabeza y la forma de la pelvis materna. En general, en las primíparas la cabeza del feto se encaja en la pelvis al cumplir el séptimo mes. La denominada presentación de pelvis o podálica, aquella en la cual los pies o las nalgas del feto están encajados en la pelvis, es considerada como de alto riesgo por el peligro que representa la retención de la cabeza en el último en el momento del parto. Por eso la presentación de pelvis y la llamada situación transversa, en la cual el bebé viene atravesado, son indicaciones de cesárea.


















