Desprendimiento prematuro de la placenta
Es la separación de la placenta del sitio de implantación uterina antes de dar a luz. Es difícil determinar las causas exactas del desprendimiento prematuro de la placenta. Las causas definibles y directas que producen esta separación son poco comunes están factores mecánicos como trauma abdominal (por ejemplo un accidente automovilístico o una caída), pérdida súbita en el volumen uterino como ocurre con la pérdida rápida del líquido amniótico, el parto del primer gemelo o un cordón umbilical anormalmente corto.
Entre los factores de riesgo que la predisponen se pueden mencionar: historia clínica de desprendimiento prematuro de placenta (después de un episodio previo, la incidencia de recurrencia, la hipertensión o presión sanguínea alta durante el embarazo (están asociados con hipertensión los casos de desprendimiento prematuro de placenta lo suficientemente severos como para causar muerte al feto); edad avanzada de la madre, alto número de partos anteriores, aumento de la distensión uterina (como puede ocurrir con embarazos múltiples o una cantidad anormal y elevada de líquido amniótico), diabetes en la mujer embarazada, consumo de cigarrillos, abuso de drogas y consumo de alcohol durante el embarazo.
Síntomas
• Sangrado vaginal
• Dolor abdominal
• Dolor de espalda
Un examen físico muestra sensibilidad uterina y/o aumento del tono uterino. La hemorragia o el sangrado profuso en el embarazo pueden ser visibles u ocultos.
Los exámenes que se realizan son:
• CSC puede mostrar disminución del hematocrito o la hemoglobina y las plaquetas
• Examen de tiempo de pro trombina
• Examen de tiempo parcial de tromboplastina
• Examen de nivel de fibrinógeno
• Ultrasonido abdominal (se puede realizar)
El tratamiento comprende líquidos intravenosos de reemplazo, transfusión de sangre y monitoreo cuidadoso de la madre en búsqueda de signos y síntomas de shock y de signos de sufrimiento fetal como ritmo cardíaco fetal muy alto o muy bajo, cambios anormales en el ritmo cardíaco en relación con las contracciones.
Puede ser necesaria una cesárea debido al sufrimiento fetal o el sangrado de la madre. En caso de un feto todavía inmaduro y ante la evidencia de un poco de desprendimiento de placenta, la madre puede ser hospitalizada para observación y si no hay evidencia de que se presente el desprendimiento prematuro, se le puede dar de alta a los pocos días. Si el feto es maduro, se puede realizar un parto vaginal si el sufrimiento fetal y de la madre es mínimo, de lo contrario, se puede optar por una cesárea para proteger a la madre y al bebé.


















